9. nov., 2019

Hemingway y su teoría del Iceberg

Que Ernest Hemingway fue un adelantado a su tiempo es algo que no descubriremos hoy. Considerado uno de los padres de la evolución de la novela actual, su particular estilo y forma de escribir planteo nuevos caminos a futuros escritores. Y todo ello se resume, entre otras características, en una simple pero efectiva teoría del iceberg.

 Gran parte de las historias del genial escritor parecían, a primera vista, nímias y superfluas. Este conseguía, al igual que los icebergs, mostrar sólo una pequeña parte de sus historias (lo que flota) dejando a la interpretación y a la lectura gran parte de sus historias (lo que está sumergido). Para ello, debemos conocer y dominar todos los puntos de la historia de nuestros relatos, se lleguen a plasmar en palabras o no. 

Si queremos hablar de la muerte, por ejemplo, nos podríamos centrar en el viaje de regreso a su hogar que realiza un hombre para enterrar a su padre, recientemente fallecido, y con él que no tenía buena relación. A traves de esa pelea interna que sufre el protagonista y de la evaluación de sentimientos encontrados, el tema de la muerte será tratado y evaluado sin que llegue, probablemente, ni tan siquiera a ser nombrado.

Uno de sus biógrafos, Carlos Baker, dice que el escritor aprendió “cómo sacar el máximo provecho de lo menor, cómo podar el lenguaje y evitar movimiento residual, cómo multiplicar la intensidad y la forma de decirle nada más que la verdad de una manera que permite para contar más de la verdad”.

Hemingway, un genio que nos descubrió que, en muchas ocasiones, menos es más.