Cosas que se me pasan por la cabeza...

8. mar., 2020

A todos nos asaltan ciertas dudas cuando empezamos a desarrollar cualquier nuevo proyecto. Si además es algo relacionado con el campo artístico, esas dudas se convierten en muchas ocasiones en terribles gigantes casi imposibles de superar. Siempre que acabo alguna obra (al margen de su tamaño), me preguntó si soy o no un buen escritor. Hoy nos adentraremos en esa cuestión pero desde el punto de vista opuesto: el del mal escritor. 

 Los malos escritores empiezan sus obras pensando en el gusto de los demás, en el factor comercial actual o en aquellos aspectos que están de moda. Hoy día, por ejemplo, la novela erótica enfocada al público femenino ha sufrido un auge posterior a la saga E.L. James "Cincuenta sombras de Grey". Un ejemplo de justo lo contrario es George R.R. Martin, con su "Canción de fuego e hielo", que empezó su redacción con el mundo de literatura fantástica pasando su peor momento en décadas. 

 Son intermitentes, dejando que la inspiración les guie, conviertiendo en realidad el mito de las musas. Todo aquel que aspira a ser escritor sabe que la disciplina y la constancia son básicas para cualquier tarea y la escritura no es una excepción a esta regla.

 No leen o lo hacen poco, siendo además excesivamente críticos con cualquier otro escritor que no sean ellos mismos. No aceptan bien las críticas, aunque sean constructivas, y no intentan mejorar, ya que se creen en posesión de un don divino incuestionable. Culpan a los demás de sus fracasos (o de sus expectativas no conseguidas) y creen en confabulaciones e historias rocambolescas sobre amaños y contubernios varios. Todo, por supuesto, en su contra e impidiendo que su carrera avance.

 Por último y no por ello menos importante, nunca jamás acaban lo que empiezan. Siempre encuentran excusas, nunca cumplen plazos y jamás terminan nada. Así se consigue no exponer tu obra al mundo exterior y aislarte en su plácida burbuja. 

¿Y tu, te reconoces en estas características?

1. mar., 2020

Podría decirse que para narrar una historia nos basta con un personaje protagonista (aquel a quien le suceden los acontecimientos de la narración) y una fuerza o personaje antagonista (que se opone a que el protagonista alcance sus objetivos o metas). Con esto sería suficiente. En el relato, solamente se suelen incluir a los personajes principales y no se meten personajes de relleno. Pero si nos vamos a la novela u otras formas largas, añadir personajes secundarios a la ecuación le dará mayor profundidad a la historia. Por no hablar de lo útiles que resultan para conducir la trama hasta su desenlace. La construcción de personajes tiene infinitas posibilidades, pero existen una serie de roles habituales que nos pueden dar pistas cuando tengamos que construir nuestras historias:

*El fiel amigo. Acompaña al protagonista en su historia y le ayuda a avanzar en la resolución de la misma. Un ejemplo de este tipo es Doby, el elfo doméstico de Harry Potter.

*El ayudante del antagonista. Nos puede ayudar a crear nuevas tramas y obstáculos para que el protagonista crezca en su camino hacia el desenlace de la historia.

*El personaje obstáculo. A veces hay personajes que, sin conocer al antagonista o sin tener relación con él, le resultan de ayuda porque obstaculizan el camino del personaje hacia su meta. En Matilda, de R. Dahl, los padres de la protagonista son un ejemplo claro de este tipo de personajes.

*El personaje de impacto. El papel del personaje de impacto es el de empujar al protagonista para que se ponga en marcha la trama. Cuando un personaje tiene dudas a cerca de si emprender un camino o no (como en el caso de Luke Skywalker al principio del Episodio IV de Star Wars) o se queda estancado porque no sabe qué decisión tomar, es el momento perfecto para introducir a un personaje de impacto. No es necesario que este personaje le dé la solución directamente al protagonista. Es mucho más interesante si le da las pistas o la clave que le sirvan de ayuda para descubrir por sí mismo qué camino tomar. Es solamente un pequeño empujón; mejor que el mérito de la decisión recaiga sobre el protagonista para demostrar que está aprendiendo y evolucionando.

*El mixto. A veces podemos mezclar diferentes tipos de personajes para crear nuevos papeles y añadir profundidad a la historia. Un caso claro de mezcla de roles lo vemos por ejemplo en el seudovillano: el ayudante del antagonista o el personaje obstáculo que hacia el final de la historia se redime y se convierte en un personaje de impacto o en un ayudante que le echa una mano al protagonista para lograr su objetivo.

23. feb., 2020

Henning Mankell

Escritor y dramaturgo sueco (1948-2015). Fue reconocido internacionalmente por su serie de novela negra sobre el inspector de policía Wallander, un personaje repleto de humanidad y de sensibilidad cotidiana.

Mankell creció en localidades del interior de Suecia, dentro de una vida tranquila.

A los dieciséis años abandonó la escuela para enrolarse en un barco mercante y posteriormente vivió en París, donde trabajó en un taller de instrumentos musicales. A los diecinueve años, de vuelta a Suecia, empezó a colaborar con el Riksteatern (Teatro nacional sueco) en Estocolmo, donde inicialmente comenzó como actor y en 1968 escribió su primera obra de carácter satírico llamada, Feria popular que llegó a tener cien representaciones. En los años siguientes colaboró ​​con varios teatros en Suecia.

Al final de su vida residía entre Suecia y Mozambique, donde pasaba la mitad del año y dirigía el Teatro Nacional Avenida de Maputo. Estaba casado con Eva Bergman, hija del cineasta

Como otros grandes autores, Mankell siempre tuvo en mente la idea de utilizar la novela negra para abordar críticamente los retos de la sociedad actual”.

Asesinos sin rostro

Es la primera novela de la serie del inspector Wallander y fue publicada por primera vez en el año 1991. En este histórico primer encuentro con sus lectores, el inspector Wallander debe resolver un caso casi tan complicado como su vida personal. Mientras procura desenmascarar a los despiadados asesinos de una anciana que ha muerto con la palabra “extranjero” en la boca antes de que los prejuicios raciales latentes en la comunidad desaten una ola de violencia vengadora, Wallander debe enfrentar el abandono de su esposa, la hostilidad de su hija, la demencia senil de su padre y hasta su propio deterioro físico a causa del exceso de alcohol, comida barata y la falta de sueño.

Una joya de un maestro del genero que sin duda todos los amantes de la novela negra apreciaran en su justa medida.

6. feb., 2020

Cada persona tiene sus propios fantasmas. Momentos en los que, aunque tenga la mayor de las voluntades, su fe se quiebra, se resquebraja, se rompe. Si hay uno que parece recurrente en todos es el miedo al fracaso que, traducido al mundo de los juntaletras, es una de las mayores angustias que sufre un escritor. El rechazo editorial es algo que todos los autores, en mayor o menor medida, han sufrido con sus propias obras en alguna ocasión. Aquí tenéis algunos de esos casos más curiosos y llamativos:

-James Joyce. Su obra "Ulises" fue calificado como obscena y alteradora del orden público. Fue rechazado por decenas de editores. Hoy día es considerada una de las obras más leídas de la historia de la literatura. 

-Isaac Asimov. Muchas de las historias de Asimov fueron rechazadas hasta el punto de llegarse a perder después de no haber podido ser vendidas. Es considerado uno de los padres de la ciencia ficción. Nadie ha descrito cómo él el espacio exterior y el futuro. Visionario.

-Jhon le Carre. La primera novela de John le Carre, "El espía que surgió del frío" fue dada de lado por los editores porque le Carre “no tenía ningún futuro como escritor”. Hoy día lleva a sus espaldas millones de ejemplares y es un maestro del género de espías. 

-Agatha Christie. Cuatro años tuvo que luchar la reina del género negro para que alguien publicase su trabajo. No añadiré más sobre su producción y su obra. No parece necesario.  

-Jhon Grisham. Su novela "Tiempo de matar" fue rechazada por 16 editoriales antes de conseguir que un agente leyera el manuscrito… y también lo rechazara.

-JK Rowling. Envió el manuscrito de Harry Potter a 12 editoriales...siendo rechazados por todas ellas.

-Stephen King. Llegó a destruir su primera novela larga después de que esta fuese rechazada. La segunda siguió la misma suerte que la primera y sólo consiguió que le publicasen la tercera, una tal "Carrie"

-Margareth Mitchell"Lo que el viento se llevó" fue rechazado un total de 38 veces. Sobran las palabras.  

El rechazo forma parte del juego de los libros y, para ser publicado, uno debe exponerse y arriesgar. Al fin y al cabo si ellos lo consiguieron… ¿por qué tú no?

 

31. ene., 2020

La novela corta es un género que, por su variabilidad en tamaño, temática y forma, sufre muchas veces el abandono y la exclusión por parte de los escritores de considerarlo un género menor. Nada más allá. Desde mi perspectiva, es un género extraordinariamente complejo y difícil pero, a la vez, muy satisfactorio siempre y cuando esté bien realizado. A continuación os daré un resumen de pautas a tener en cuenta a la hora de escribir una novela corta recopiladas de al menos una decena de artículos y blogs. Son:

  - Género. Antes de empezar a escribir, escoge el tema. Aunque parezca una cosa fácil de entender, hay gente que quiere escribir una novela negra con romance e invasión de marcianos de por medio. Menos es más.

  - Personajes. Crea entre uno y cuatro personajes. Dales vida, historia, personalidad, características físicas, etc.. Ellos solos te hablaran y te ayudaran en la creación.

  - Resumen o esquema. Haz un resumen o esquema de la trama principal. Ve ensartando personajes o tramas secundarias así como variaciones u otras figuras literarias. Luego sólo tendrás que escribir siguiendo el resumen por etapas. Recuerda una cosa: Las historias simples son casi siempre las mejores.

  - Ubicación espacio-temporal. Escoge la fecha y lugar o lugares de tu obra. Busca información y empápate de todos los detalles. Le darán realismo y credibilidad.

  - Tamaño. Se supone que una novela corta ha de tener entre 100 y 150 páginas. Escribe sin prisas y tomate tu tiempo. Si luego ves que te has extendido demasiado vuelve a leer y recorta lo que no aporte. Siempre hay párrafos o incluso páginas que pueden ser eliminados sin problemas.

  - Reposo. Lo más difícil después de acabar. Déjala al menos un mes en un cajón. No seas impaciente. Luego, vuelve a leerla. Seguro que encontrarás muchos defectos que pulir. 

  Aunque hay muchísimos consejos más estos son, según mi humilde opinión, los más importantes a la hora de intentar escribir una novela corta. Además y como dijo el genial escritor ruso de novelas cortas Antón Chéjov "El arte de escribir es decir mucho con pocas palabras".