Cosas que se me pasan por la cabeza...

14. ene., 2018

Sea un relato corto o una novela de mil páginas, bien sea por su maldad, por que lo pida la trama o por su perdida de utilidad, en no pocas ocasiones hay que eliminar un personaje de la historia que estas tecleando. Qué hacer y como hacerlo es una de mayores complicaciones que se le presentan a cualquier escritor ya que, hacerlo de manera convincente y pausible es algo extremadamente difícil. Aquí os dejaré unos cuantos consejos sobre como hacerlo sin recurrir al clásico disparo en la cabeza.

-FOTOGRAFÍA. Cuando un personaje saca una fotografía y la enseña, mostrando sus hijos, su mujer o cualquier recuerdo bonito, esta firmando su sentencia de muerte. Ha implicado emocionalmente al lector y se ha ganado un hueco en su corazón. Su muerte servirá para mantener la tensión, para que el malo malísimo sea más odiado y para que el bueno superbueno pueda hacer con total justificación lo que le venga en gana. Casi nada. 

-CONVERSACIÓN PENDIENTE. Que dos personajes dejen pendiente una conversación importante sobre la trama permite, aunque de manera sútil, eliminar un personaje. Partiendo a un viaje, escondiendose de unos perseguidores o porque se marcha a la guerra, ese personaje puede morir o no, dejando las cuestiones a tratar en el aire y convirtiendo la resolución de las mismas en parte de la trama. Cómo se resuelva ese reencuentro luego es cosa tuya. Eso si, estás totalmente obligado a que lo haga.

-JUBILACIÓN. Parece que los escritores odian que alguien cobre una pensión y tenga un retiro dorado. Basta que un policía se retire en su último día, que regrese a casa con su familia o que vaya a dar la vuelta al mundo en barco. Su suerte esta más que firmada.

-SACRIFICIO. Todo personaje con tintes heróicos tiene su posibilidad de desaparecer haciendo un sacrificio por la humanidad. Implicarás al lector y darás carta blanca al resto de protagonistas. Ha de ser un personaje principal y tener ciertos tintes filantrópicos para que sea creíble. El mártir por amor también es pausible aunque mucho menos común. Cuidado como tratas el asunto.

 Escribir personajes creíbles, realistas y evolutivos es una de las tareas más difíciles que existen. Y provocar su desaparición es algo doloroso para cualquier escritor pero, al fin y al cabo, si contigo vieron la luz, contigo deben hundirse en las sombras. Y hacerlo de manera interesante y atrayente es parte fundamental de tu misión. ¡Buena suerte, compañero!

 

 

5. nov., 2017

Todo buen lector ha experimentado alguna vez esa sensación de vértigo y velocidad al leer una increíble escena de acción. Bien redactadas, estas escenas son las que pueden convertir en inmortal una novela del montón y es que, detrás de su correcta ejecución, se esconde uno de los principales motores de un buen escritor, el ritmo narrativo.

 Cada autor tiene el suyo propio. Cuando nuestras frases son largas, con abundantes detalles, adjetivos, puntos y seguidos, nuestra narración es lenta. Estamos deteniendo la acción para entrar en detalles de la trama y crear un pequeño "descanso". En cambio, si usamos frases cortas, directas, con exclamaciones, onomatopeyas, insultos y poca o ninguna descripción, nuestro ritmo será rápido y trepidante.

 El equilibrio entre ambas formas de narrar es, para muchos, uno de los pilares fundamentales de todo buen escritor. En el mundo del celuloide, estos ejemplos son mucho más visuales donde las escenas de acción no duran más de un par de segundos.

 No obstante, el equilibrio entre ambas formas de narrar es lo que dará a tu novela con total probabilidad mucho más interés. Si abusas del ritmo alto, el lector no diferenciará las escenas imprescindibles de la trama de las menos importantes. En cambio, si describes todo en exceso tu peligro puede ser que el lector se muera de pena y de aburrimiento. Y te abandone.

 Así que ya sabéis, amigos. Buscad el equilibrio en vuestro ritmo narrativo para que vuestros escritos "enganchen" al lector. Y, lo más importante, para que no los suelten.

9. abr., 2017

Agatha Christie

Agatha Mary Clarissa Miller ,(Torquay, 1890- Wallingford 1976), más conocida como Agatha Christie, fue una escritora británica especializada en el género negro y policial. Una de las autoras más reconocidas a nivel internacional, publicó 66 novelas policiales, seis novelas rosas y 14 historias cortas bajo el seudónimo Mary Westmacott. Incluso se llegó a atrever con el teatro con obras como La ratonera y Testigo de cargo. Una de las grandes plumas de la literatura universal y del género negro en particular.


Diez negritos

Ocho personas —el juez Lawrence Wargrave, la institutriz Vera Claythorne, el aventurero Philip Lombard, el general retirado John MacArthur, la solterona Emily Brent, el play boy Anthony Marston, el doctor Edward Armstrong y el detective privado y expolicía William Blove— reciben una invitación para pasar unas vacaciones en la Isla del Negro (inspirada en la isla Burgh). Esta isla se encuentra en la costa inglesa, en la región de Devon. La invitación es sumamente atractiva, ya que se trata de una pequeña isla en la que solo existe una hermosa y gran mansión que fue construida por un millonario norteamericano, quien luego la vendió y nadie sabe hoy quién es el nuevo dueño. A cada uno de los invitados les llega la invitación por carta, firmada por una persona que dice haberlos conocido en el pasado en una situación que para todos es familiar aunque no recuerdan bien a la persona en cuestión. Sin embargo, todos aceptan gustosos la invitación, ya que la persona que los invita describe detalladamente el lugar y las circunstancias en que los conoció. También porque en la nota aparece como una persona muy afectuosa y amable, y además, por lo irresistible que resulta el pasar unas vacaciones en una mansión tan lujosa situada en un lugar tan hermoso.

Esta novela es, para muchos, uno de los santos griales del género. Con personajes profundos y con múltiples caras, Christie va tejiendo una madeja tan difícil de desentrañar que luego sorprende por su simpleza. Una obra de arte.

2. nov., 2016

Supongamos que ya has terminado. Has acabado de escribir hace un par de meses y, después de leerla, tu pequeña obra de arte esta lista para salir a luchar por una editorial. ¿O no? Aunque a todos los autores nos duela, nuestra pequeña novela tiene fallos. Y muchos. Al margen de los errores ortográficos (que se presume ya has corregido con más o menos acierto) hay muchas cosas que pulir: errores morfosintácticos, de estructura, de puntuación, tipográficos,.... .En definitiva, todavía queda mucho trabajo y quizás nosotros, los autores, no somos los más indicados para llevarlo a cabo. Existen multitud de empresas que se dedican a este "sucio" y desagradable oficio. Gente "sin alma ni corazón" que agarra lo que tu más quieres y lo destroza sin miramientos, realizando un trabajo imprescindible para que tu pequeña criatura tenga alguna posiblidad de éxito. Son tan importantes cómo el trabajo de un editor o el del propio escritor.

 Bromas aparte, el trabajo de los correctores ortógraficos es vital para el devenir de una obra. Sus presupuestos varían según el prestigio del corrector, la cantidad de trabajos a realizar, el número de páginas, la cantidad de fallos que se vayan encontrando,... . Corregir tu novela puede oscilar entre unos 300 o 400 euros hasta cerca de los dos mil. Y es que, además de mirar con lupa hasta la última tilde, estos correctores pueden observar y analizar nuestra estructura, la profundidad de nuestros personajes, la ambientación de la trama o la riqueza de nuestro léxico, entre otras.

 Bien es cierto que el papel de estos servicios es denostado por muchos autores ya que nadie le gusta que le encuentren los agujeros de su barco, pero yo soy de la opinión que defiende que más vale arreglar todo lo que puedas tu obra antes de enviarla a una editorial antes que te devuelvan en el buzón tu propuesta corregida en ignominioso color rojo (y eso en el mejor de los casos). Desde mi experiencia, corregir tu novela en un servicio profesional hace que la calidad literaria de tu novela crezca, con lo que el único beneficiado eres tu. Además, siempre podrás recurrir a pedir presupuestos sin compromiso. Así que no lo dudes, prueba este tipo de servicios antes de lanzar a tu pequeña al océano editorial con los tiburones. Un saludo y ¡a escribir!.

14. jul., 2016

Todos los que nos dedicamos a escribir pequeñas historias soñamos alguna vez con ser publicados. Es una tarea tremendamente difícil donde la competencia es feroz ante un público cada vez más menguante. En este pequeño post vamos a repasar las cosas que debemos hacer para ser publicados y, sobretodo, las que no debemos. Ahí van:

-Editorial. Las grandes firmas editoriales (que manejan casi el 100% del volumen de ventas) reciben más de un millar de propuestas de publicación al año. De estas, sólo unas veinte o treinta consiguen verse en las librerías. El resto son obras de artistas ya publicados y que generan ingresos fijos y fiables. Esto nos da una idea de lo extremadamente raro que es conseguir que una editorial nos publique. Vamos a centrar nuestros esfuerzos en lo que sí podemos cambiar.

- Busca tu lugar. Si a una editorial llegan decenas de manuscritos al día, hagamos bien las cosas. Muchos autores descuidan, por ejemplo, las editoriales a las que remiten sus obras. Si tu novela es de genero negro o policial, busca editoriales afines. No hacerlo es el primer gran error. Tenemos que presentar nuestra obra de manera sintética y sencilla para que al menos un editor la tenga en consideración.

-La presentación y la propuesta editorial. La primera es una toma de contacto sobre el escritor y su obra. Su extensión ha de ser máximo una página y en ella se ha de preguntar al editor si le gustaría participar en la edición de la obra. De hecho, algunos editores recomiendan menos de 250 palabras. Ahorra tiempo, frustraciones y dinero. Sea claro y sencillo, buscando crear una buena primera impresión. Elija tipografía legible, 10 o 12, sin adornos, colores o subrayados. No te hagas el gracioso y se profesional, serio y respetuoso. Tampoco cuentes nada de tus influyentes amigos ni de tus relaciones. A nadie le importan. Nunca envíe un manuscrito a una editorial. Denota falta de conocimiento y no son los procedimientos habituales para funcionar hoy día. Una propuesta bien hecha tiene más posibilidades de aceptación que una copia de un manuscrito con una nota que diga:"Léame. Soy la leche". Seamos serios. Después de buscar las editoriales y agentes literarios adecuados, busca el nombre de su editor jefe, su línea editorial, etc... . La información es poder.

 Recuerda, por favor, poner también tus datos personales, horarios de llamada, email, etc. Si tienes suerte y se interesan en tu obra, no tener donde encontrarte es motivo para que borren del planeta.

 Otra cualidad que debes demostrar es tener capacidad de síntesis. Resumir de manera correcta tu novela en una frase hablará bien de ti y de tu obra. Olvídate de los inicios " Estimado agente", "Ilustrísimo señor" o "Querida señora". Son cargantes así cómo escribir en papel de calidad especial o con aromas. Parece que quieres vender humo. Primero envía la presentación y ten preparada la propuesta editorial. Así, si te la piden, la podrás enviar enseguida.

La carta de presentación debe contener: destinatario, breve presentación cómo escritor, un párrafo que describa el argumento, público al que está dirigido, estimación del mercado (número en ventas de novela negra, por ejemplo), información sobre la futura promoción del libro (escribir en blogs, diarios, revistas, perfiles de twitter, etc...), datos personales y correo electrónico.

-La propuesta editorial. Ha de constar de autor, título del libro, sinopsis general del libro (dos o tres páginas) donde destriparemos totalmente la trama del libro, uno o dos capítulos (menos de 15 páginas), información relevante sobre usted y su obra (si ya ha publicado), libros comparables (mostrando que conoce el mercado y explicando porqué su libro es diferente), información de mercado (una página) e información útil para la promoción (blogs, perfiles redes sociales, grupos diana, etc...).

Cómo último consejo cabe reseñar uno muy importante: no ha de mentir ya que si lo hace nadie tomará en serio su propuesta aunque sea excelente.

Espero que os guste la entrada y sobretodo os sea útil. Así que ¡a por ellos!.